Movilidad y autonomía: un camino largo a recorrer

La palabra autonomía tiene muchos significados y la escuchamos ser utilizada en numerosos escenarios. Decimos que un niño pequeño adquiere autonomía cuando empieza a caminar, decide a dónde quiere desplazarse con cierta libertad, come solo o ha empezado a ir al baño por sí mismo.

Este sencillo ejemplo nos muestra cuál es la raíz del término autonomía. Implica, como su raíz latina lo indica (auto uno mismo y nomos, norma), la capacidad de tomar decisiones sin influencia externa. ¿Pero qué pasa cuando por alguna limitante física no podemos ejercer esta autonomía en toda su extensión? Las limitantes a la movilidad no deben implicar una pérdida de autonomía y afortunadamente estamos viviendo una época en que este importante valor de vida recibe distintos refuerzos paulatinamente de áreas diferentes.

Refuerzos físicos a la autonomía

Cuando una persona posee limitantes de movilidad, ya sea por cuestión fisiológica, por enfermedad, o incluso por edad, ello no quiere decir que se va a renunciar a la posibilidad de llevar una vida autónoma. Lo que sí hace falta es que exista en nuestro entorno un diseño universal de los espacios y de los elementos a utilizar, de forma que tengamos acceso a cada pequeño ítem que pueble nuestra vida cotidiana.

Desde poder alcanzar el buzón al recibir el correo, hasta poder recorrer una fantástica ciudad como Roma contando con accesos adecuados y señalización correcta, todos esos elementos son refuerzos físicos para la autonomía de todos.

Contar con refuerzos mecánicos y herramientas adecuadas también puede ser un gran apoyo para la autonomía de una persona. Bastones, sillas de ruedas, rolatores, caminadores… todos estos elementos sirven para poder tener independencia y capacidad de decisión en cuanto a desplazamientos y traslados.

Otras áreas de refuerzo a la autonomía

Pero para que personas de la tercera edad, jóvenes y adultos con movilidad reducida o con alguna otra problemática de salud que pueda representar algún desafío a la autonomía (y no sólo porque realmente exista, sino porque forme parte de prejuicios e ideas preconcebidas) puedan ejercer este derecho vital, es preciso que haya un fundamento jurídico y una red de contención social.

Tristemente, este tipo de sustento jurídico-social no es conocido por muchas de las personas que mejor podrían servirse de él. Cuidadores, familiares y las propias personas interesadas pueden nutrirse de conocimiento para poder ejercer sus derechos en pleno conocimiento de los mecanismos legales para su defensa.

Cuando todo miembro de la sociedad puede decidir autónomamente sobre su cuerpo y sobre su vida diaria, todos nos enriquecemos.

Incluso las personas que se encuentran en situación de dependencia cuentan con un marco legal que las protege y que les otorga un marco de vida de protección y de cuidado.

¿Conoces los parámetros de respeto y refuerzo a la autonomía en tu propia comunidad? ¿Crees que debería haber una legislación más clara al respecto y que ésta debería ser más conocida? Comparte con nosotros tus opiniones, porque una discusión rica al respecto, permite avanzar en el mejor de los caminos para todos.

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