Ley de Dependencia – Parte I

¿Qué es la Ley de Dependencia?

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia y a las familias de España, es más conocida como “Ley de Dependencia”, dicha Ley crea las bases para construir el futuro Sistema Nacional de Atención a la Dependencia, que financia los servicios que necesitan las personas dependientes (sean personas discapacitadas, que padecen enfermedades incapacitantes, o personas de la tercera edad).

La dependencia personal es la incapacidad funcional para desarrollar actividades de la vida cotidiana y requerir ayuda para su realización. A su vez, la dependencia nacional es la que engloba las necesidades económicas, sociales y culturales de la población del país.

La Ley de Dependencia fue presentada el 5 de marzo de 2006 en  un acto público por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. El 20 de abril del mismo año, la Ley fue aprobada por el Consejo de Ministros, y el 30 de abril fue aprobada de manera definitiva en el Pleno del Congreso de los Diputados con una amplia mayoría.

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¿Cuáles son las bases científicas que avalan la Ley de Dependencia?

Según estudios realizados, en el año 2008 en España había 2 millones de personas en situación de dependencia, esto era sobre una población total de 46 millones de habitantes. Según los investigadores del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), la dependencia se hace más factible con el aumento de la edad, es más común entre las mujeres y aquellas personas que poseen un menor nivel de educación. Además, los expertos sostienen que existe una relación entre el orden de aparición y el desarrollo de las discapacidades que pueden provocar dependencia personal, de esta manera, aparecen en primer lugar los problemas relacionados con la movilidad exterior, en segundo lugar le siguen las dificultades en las tareas cotidianas diarias del hogar y en tercer y último lugar, los problemas de cuidado personal.

La ayuda familiar es la principal respuesta y la mujer es la que desempeña un papel fundamental en las diferentes escenas de dependencia: como madre de un niño o joven dependiente, esposa o hija de un varón adulto con discapacidad, o hija de padres mayores con dificultades funcionales.

Paso a paso el desarrollo de la Ley de Dependencia:

La Ley de Dependencia comenzó a aparecer de manera gradual el 1 de enero de 2007. Dicha Ley establece tres tipos de dependencia:

–          Grado I: Dependencia moderada: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

–          Grado II: Dependencia severa: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria dos o tres veces al día, pero no quiere el apoyo de un cuidador o posee necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.

–          Grado III: Gran dependencia: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, requiere el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal. Serán atendidos con carácter preferente al resto de los grados.

El Estado Español aportará más de 12.638 millones de euros desde 2007 hasta el 2015. El primer año serán 400 millones, ascendiendo de manera anual esta cifra hasta sumar 2.212 millones en el año 2015. A su vez, las Comunidades Autónomas de España deberán aportar las mismas cantidades. Los usuarios sufragarán el 35% del total en función de su renta. Si una familia puede pagar el 90% del coste de una residencia, así deberá hacerlo durante todo el tiempo posible.

La Ley de Dependencia procura ser Universal y otorgar prioridad a la tele-asistencia, la ayuda a domicilio y los centros de día, siendo “excepcional” el pago de un sueldo al cuidador familiar una vez que se haya dado de alta en la Seguridad Social.

Ley de Dependencia en la tercera edad

En este apartado se responderán una serie de preguntas utilizando la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía a las Personas en Situación de Dependencia, mejor conocida como Ley de Dependencia.

Las preguntas que se responderán a continuación son sólo de carácter informativo, es decir que no tienen ningún tipo de valor jurídico, por lo tanto se le recomienda a los lectores leer la Ley 36/2006. 

¿Qué se entiende por los términos autonomía y dependencia?

Una persona es autónoma cuando puede tomar decisiones personales sobre cómo vivir y puede desarrollar por sí mismo las actividades mínimas necesarias para realizar su vida cotidiana diaria. Las actividades básicas de la vida diaria se encuentran caracterizadas como: “las tareas más elementales de la persona, aquellas que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, a saber: el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad principal, reconocer personas y objetivos, orientarse, entender y ejecutar órdenes o tareas sencillas”.

Contrariamente al concepto anterior, una persona se encuentra en situación de dependencia cuando no puede valerse por sí misma y necesita la ayuda de otra persona para realizar las actividades básicas cotidianas de su vida diaria.

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¿Qué requisitos debe reunir una persona de la tercera edad para gozar los derechos establecidos por la Ley de Dependencia?

Para poder disfrutar de los derechos y beneficios que expone la Ley de Dependencia, es necesario reunir los siguientes requisitos:

–          Ser español

–          Encontrarse en situación de dependencia (en alguno de los grados establecidos por la Ley de Dependencia)

–          Residir en territorio español y haberlo hecho durante cinco años, de los cuales dos deberán ser inmediatamente anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.

Para más información se recomienda leer la Ley de Dependencia.

¿Existen distintos grados de dependencia?

Sí,  según lo expuesto en la Ley, la dependencia se clasifica en 3 grados:

–          Grado I: Dependencia moderada: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

–          Grado II: Dependencia severa: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria dos o tres veces al día, pero no quiere el apoyo de un cuidador o posee necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.

–          Grado III: Gran dependencia: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida cotidiana diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, requiere el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal. Serán atendidos con carácter preferente al resto de los grados.

En la Resolución del 13 de julio de 2012 de la Secretaría de Estado de Servicio Sociales e Igualdad, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial del SAAD, los niveles de dependencia desaparecen y sólo permanece la división en grados de dependencia.

¿Existe un límite de edad para la solicitud de dependencia?

No, no existe un límite de edad.

¿Cuándo puede solicitarse la Ley?

Cualquier ciudadano español que se considere en situación de dependencia puede iniciar la solicitud en los términos que describe la Ley.

¿Pueden tramitar la Ley de Dependencia los emigrantes españoles retornados?

Los emigrantes españoles retornados que no cumplan el requisito de residencia podrán acceder a prestaciones asistenciales con igual contenido y extensión que las prestaciones y ayudas reguladas en la Ley de Dependencia, esto deberá cumplirse hasta que reúnan el requisito de residencia en territorio español.

Los trámites y requisitos son los mismos que se exigen para cualquier otro ciudadano español.

A los emigrantes retornados de países miembros de la Unión Europea se les deberán totalizar los periodos en que han residido en Estados de la Unión Europea, para cumplir el requisito de la residencia de cinco años, dos de los cuales deben ser inmediatamente anteriores a la fecha de la presentación de la solicitud (Artículos 6 y 7 Reglamento Comunitario 883/2004).

¿Qué documentación hay que presentar para tramitar la Ley de Dependencia?

La solicitud para la Ley de Dependencia deberá ir acompañada por la siguiente documentación:

• Informe de salud emitido por un médico colegiado de ámbito público ó privado en el modelo normalizado.

• Fotocopia del D.N.I/N.I.E/pasaporte en vigor del solicitante.

• Certificado de Empadronamiento que justifique el domicilio actual, así como cinco años de permanencia en España, de los cuales los dos últimos sean inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud.

• Los residentes que carezcan de la nacionalidad española deberán presentar certificado de residencia legal en España por los mismos periodos.

• Si el solicitante es pensionista de gran invalidez ó tiene reconocido algún grado de discapacidad, deberá presentar fotocopia de los documentos que lo acrediten.

• Si se solicita mediante representante legal o guardador de hecho, deberá presentar:

–          Fotocopia del DNI/NIE/pasaporte de este.

–           Si se trata de representante legal, Sentencia Judicial con nombramiento de representante legal. Si ha iniciado trámite de incapacitación, justificante del inicio del proceso.

–           Declaración del Guardador de Hecho.

 

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